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La tokenización de activos reales está entrando en una etapa más exigente. Ya no basta con decir que una acción, un bono del Tesoro, un ETF o una materia prima pueden representarse en una blockchain. Esa fue la primera fase de la narrativa. La pregunta verdaderamente importante ahora es otra: ¿pueden esos activos tokenizados integrarse en mercados líquidos, regulados, interoperables y útiles para operaciones financieras reales?
Ahí es donde aparece Ondo Perps.
El lanzamiento de Ondo Perps debe leerse como algo más que una nueva plataforma de trading. En apariencia, se trata de un mercado de contratos perpetuos sobre acciones estadounidenses, ETFs y otros activos tradicionales, disponible para usuarios fuera de Estados Unidos y con la posibilidad de operar exposición larga o corta con apalancamiento. Pero, en el fondo, el movimiento apunta a algo más profundo: convertir los activos tokenizados en piezas funcionales dentro de una infraestructura financiera on-chain.
Los contratos perpetuos, conocidos en el mercado cripto como perps, son derivados sin fecha de vencimiento. A diferencia de los futuros tradicionales, no expiran en una fecha determinada. El precio se mantiene cercano al activo subyacente mediante mecanismos de financiación o funding rate. En el mundo cripto, estos instrumentos se han convertido en una de las formas más activas de especulación, cobertura y toma de posición sobre activos digitales. Ahora, Ondo intenta llevar esa lógica hacia acciones, ETFs y activos tradicionales tokenizados. La firma ha presentado Ondo Perps como una plataforma para operar futuros perpetuos sobre acciones y ETFs líderes de Estados Unidos, 24/7 y con hasta 20x de apalancamiento.
La novedad no está solamente en permitir exposición apalancada sobre acciones tokenizadas. Lo verdaderamente relevante es que Ondo busca que esos mismos activos tokenizados puedan servir como colateral. Esto cambia la naturaleza del producto. Una acción tokenizada deja de ser una simple representación digital de una acción tradicional y empieza a comportarse como una pieza activa dentro de un sistema financiero más amplio: puede comprarse, mantenerse, usarse como garantía y conectarse con derivados.
Ese punto es decisivo para entender las posibles repercusiones del lanzamiento. Los RWA, o Real World Assets, han sido presentados durante años como el puente entre las finanzas tradicionales y el mundo blockchain. Sin embargo, buena parte de esa promesa se ha mantenido en una fase todavía limitada: tokenizar bonos del Tesoro, fondos monetarios, crédito privado o acciones, pero sin construir alrededor de ellos mercados suficientemente profundos. Ondo Perps apunta a una segunda fase: la creación de mercados completos sobre activos tokenizados.
Si esta visión avanza, Ondo no estaría compitiendo solamente como emisor de activos tokenizados. Estaría intentando posicionarse como una capa de infraestructura financiera. Algo más cercano a un prime brokerage on-chain, donde el usuario no solo compra exposición a un activo tradicional, sino que puede usar ese activo como garantía, operar con derivados, acceder a liquidez y administrar riesgo dentro de una misma arquitectura.
La diferencia es importante. En los mercados tradicionales, los grandes inversionistas institucionales no se limitan a comprar acciones y dejarlas inmóviles. Usan esas posiciones como colateral, las integran en estrategias de cobertura, las financian, las prestan, las combinan con derivados y las mueven dentro de estructuras complejas de mercado. Si los activos tokenizados quieren competir con la infraestructura financiera tradicional, tendrán que ofrecer algo parecido. Ondo Perps parece moverse precisamente en esa dirección.
El contexto regulatorio también ayuda a entender por qué este lanzamiento llega en un momento delicado. La CFTC abrió recientemente la puerta a contratos perpetuos regulados en Estados Unidos, empezando por productos cripto ofrecidos por plataformas como Coinbase y Kalshi. La agencia también dejó claro que nuevos productos sobre otros tipos de activos requieren revisión individual, especialmente cuando se trata de mercados más sensibles como acciones, índices o materias primas.
Esto no significa que Ondo Perps sea automáticamente parte de ese marco estadounidense. De hecho, el producto está orientado a usuarios fuera de Estados Unidos. Pero el movimiento de la CFTC crea un ambiente diferente. Durante años, los contratos perpetuos vivieron principalmente en plataformas offshore, en buena medida porque Estados Unidos no ofrecía un camino regulatorio claro para ese tipo de instrumentos. La entrada de estos productos en mercados regulados cambia el tono de la conversación. Ya no se discute solo si los perps deben existir, sino bajo qué reglas, con qué límites y para qué tipo de usuarios.
La reacción de los mercados tradicionales muestra que el asunto no es menor. Tras la aprobación de los primeros perpetuos cripto regulados en Estados Unidos, acciones de operadores bursátiles como Cboe, CME e Intercontinental Exchange sufrieron presión, en parte por el temor de que estos instrumentos aumenten la competencia en el negocio de derivados y trading minorista.
La lectura prudente es que Ondo Perps no va a desplazar de inmediato a los grandes mercados tradicionales. CME, Nasdaq, ICE o Cboe siguen teniendo ventajas enormes en liquidez institucional, regulación, confianza, compensación y profundidad de mercado. Pero la señal es clara: la infraestructura financiera tradicional empieza a sentir presión desde nuevos modelos de mercado que operan 24/7, con activos tokenizados y liquidación digital.
Esa presión puede crecer si los usuarios se acostumbran a una idea que hoy todavía parece radical: operar activos tradicionales fuera del horario bursátil, sin depender de las ventanas clásicas de Wall Street y con instrumentos que se mueven de forma continua. Para una generación acostumbrada a los mercados cripto, la idea de que una acción solo pueda negociarse en determinados horarios empieza a parecer una limitación histórica, no una necesidad técnica.
Pero el entusiasmo debe mantenerse bajo control. Los contratos perpetuos no son instrumentos simples. El apalancamiento puede multiplicar ganancias, pero también acelerar pérdidas. El funding rate puede convertirse en un costo silencioso para quien mantiene posiciones abiertas sin entender bien la mecánica del producto. Las liquidaciones automáticas pueden borrar capital en movimientos bruscos. Y cuando el activo subyacente está ligado a acciones, ETFs o materias primas, el riesgo deja de ser puramente cripto y empieza a tocar la frontera entre los mercados tradicionales y los mercados on-chain.
Ese es uno de los puntos más sensibles de Ondo Perps. Su avance puede fortalecer la utilidad de los activos tokenizados, pero también puede atraer usuarios que solo vean la palabra “apalancamiento” y no comprendan la complejidad del instrumento. El propio debate regulatorio en Estados Unidos ya refleja esa preocupación. El CEO de CME Group, Terry Duffy, advirtió recientemente sobre riesgos sistémicos y sobre los peligros de productos altamente apalancados para inversionistas minoristas que no entienden completamente el costo del financiamiento ni las liquidaciones automáticas.
Por eso, el análisis correcto no debe caer ni en el rechazo automático ni en el entusiasmo ingenuo. Ondo Perps puede ser un avance importante para la infraestructura RWA, pero no porque permita especular con acciones tokenizadas. Su importancia real está en probar si los activos tokenizados pueden convertirse en colateral líquido, si pueden integrarse con derivados, si pueden operar en mercados globales y si pueden hacerlo sin romper los marcos regulatorios que sostienen la confianza del sistema financiero.
Esa es la batalla de fondo. La tokenización no se impondrá simplemente porque sea más moderna o porque use blockchain. Se impondrá si resuelve problemas reales: acceso, liquidez, eficiencia, transparencia, liquidación, garantías, cumplimiento y conexión con los mercados existentes. Sin esas piezas, los RWA seguirán siendo una narrativa atractiva pero limitada. Con esas piezas, pueden convertirse en una nueva capa de infraestructura para el capital global.
Ondo Perps también puede tener un efecto simbólico importante. Hasta ahora, muchos activos tokenizados han sido vistos como productos de exhibición: pruebas de concepto, vitrinas tecnológicas, instrumentos útiles pero todavía periféricos. Un mercado de derivados sobre esos activos obliga a tomarlos más en serio. Donde hay colateral, margen, liquidación, cobertura y apalancamiento, ya no estamos hablando solo de representación digital. Estamos hablando de mercado financiero real.
Ese paso, sin embargo, viene acompañado de responsabilidad. Si los RWA quieren entrar en la etapa institucional, tendrán que aceptar reglas más estrictas, mejores controles de riesgo, procesos de cumplimiento más claros y una separación seria entre innovación financiera y simple casino digital. La infraestructura que pretenda conectar Wall Street con blockchain no puede operar con la ligereza de ciertos rincones del mercado cripto. Necesita profundidad, transparencia y disciplina.
La posible repercusión de Ondo Perps, por tanto, no debe medirse solo por el volumen inicial de usuarios ni por el movimiento del token ONDO en el corto plazo. Debe medirse por algo más importante: si logra demostrar que los activos tokenizados pueden servir como base para mercados más complejos. Si lo consigue, el lanzamiento podría marcar un punto de inflexión para la industria RWA. Si fracasa, servirá como recordatorio de que tokenizar un activo es mucho más fácil que construir un mercado sólido alrededor de él.
En cualquier caso, Ondo Perps deja una señal clara. Los activos tokenizados están saliendo de la etapa pasiva. Ya no quieren ser simples versiones digitales de instrumentos tradicionales. Quieren convertirse en garantía, liquidez, infraestructura y mercado. Esa transición es inevitablemente más riesgosa, pero también mucho más relevante.
Ondo Perps no debe verse únicamente como una plataforma de trading. Debe entenderse como una prueba de madurez para los RWA. La tokenización ya no será juzgada por lo que promete, sino por lo que puede sostener: mercados líquidos, reglas claras, colateral útil, derivados funcionales y riesgo real. Ahí se sabrá qué proyectos estaban construyendo infraestructura y cuáles solo estaban vendiendo narrativa.