En un discurso que combinó geopolítica, economía, seguridad, tecnología y un inusual énfasis religioso para un escenario diplomático, la embajadora de Estados Unidos, Leah F. Campos, presentó ante AMCHAMDR su visión de la relación bilateral para los próximos años: una alianza guiada por valores compartidos, seguridad estratégica, cooperación tecnológica y prosperidad económica.
Desde el inicio, Campos marcó un tono personal, emocional y espiritual. Aseguró que la República Dominicana la hace sentir “como en casa” por su profunda fe cristiana y expresó abiertamente que busca diariamente la guía de Jesucristo. Mencionó que asiste a misa entre semana, que participó por primera vez en un servicio evangélico y que quedó encantada con los nacimientos exhibidos tanto en el Palacio Nacional como en la oficina de la vicepresidenta Raquel Peña. Para la embajadora, la fe no solo es parte de su vida personal, sino un puente cultural que conecta a ambas naciones.
Su mensaje fue claro: los valores cristianos compartidos, como la libertad, la dignidad humana y la búsqueda de la paz, fortalecen la relación entre Estados Unidos y República Dominicana. Esta es una narrativa poco común en la diplomacia moderna, pero que refuerza la estrategia de la administración actual de destacar afinidades culturales y espirituales como pilares de cooperación.
Seguridad: fronteras, crimen financiero y estabilidad regional
El primer gran eje del discurso fue la seguridad. Campos destacó que Estados Unidos y República Dominicana están completamente alineados en temas cruciales como la seguridad fronteriza, la lucha contra el narcoterrorismo, la vigilancia marítima y la protección ante la crisis haitiana. Reafirmó el compromiso de trabajar junto al presidente Luis Abinader y al sector privado para buscar soluciones que reduzcan la inestabilidad en Haití y fortalezcan la soberanía dominicana.
También subrayó la cooperación bilateral en la lucha contra el lavado de activos y las redes del crimen organizado, señalando que estas acciones no son abstractas: afectan empleos, familias, mercados y estabilidad social.
Tecnología y ciberseguridad: prioridades del nuevo siglo
Uno de los puntos más relevantes para la era digital fue su advertencia sobre los crecientes riesgos cibernéticos. Señaló que la República Dominicana enfrentó cientos de millones de intentos de ciberataques en los primeros meses de 2025, incluyendo ataques dirigidos a instituciones de seguridad nacional.
Según la embajadora, la ciberseguridad se ha convertido en un tema de soberanía, no solo de tecnología. Instó al país a utilizar infraestructura digital confiable y reafirmó que Estados Unidos está listo para aportar experiencia y apoyo técnico.
Campos también celebró las gestiones recientes del gobierno dominicano para integrarse a la cadena global de semiconductores. Aplaudió las reuniones del presidente Abinader y el ministro Bisonó en California y Arizona, y afirmó que impulsará personalmente una delegación comercial hacia ese estado, uno de los centros más importantes de la industria de chips en Estados Unidos.
Prosperidad económica: comercio, agricultura e inversiones
El tercer pilar de su intervención fue la prosperidad económica conjunta. Destacó que Estados Unidos es la principal fuente de inversión extranjera directa en el país y que el crecimiento dominicano también genera beneficios y empleos en territorio estadounidense.
Reconoció la histórica misión agrícola realizada por el Departamento de Agricultura en julio, catalogada como la más grande en su historia, y subrayó la importancia de continuar ampliando el comercio bilateral.
Uno de los anuncios más llamativos fue su decisión de que su primera visita empresarial oficial como embajadora será a Central Romana. Afirmó que no permitirá la politización de asuntos comerciales y que su enfoque será siempre la transparencia, el diálogo directo y el respeto mutuo.
Religión, soberanía y “America First”: un nuevo estilo diplomático
En la parte final, Campos dejó claro que su estilo será diferente al de la diplomacia tradicional. Aseguró que actuará con franqueza, autenticidad y una clara alineación con la visión del presidente Donald Trump, bajo el principio de “America First”. No obstante, insistió en que esto no significa actuar solos, sino fortalecer a sus aliados, especialmente a aquellos que comparten valores fundamentales.
Su mensaje más fuerte en este aspecto fue la exaltación de países “patriotas, temerosos de Dios y centrados en los intereses nacionales vitales de su pueblo”. Con esta declaración, posicionó la relación entre Estados Unidos y República Dominicana no solo como una alianza estratégica, sino también moral y cultural.