Diario Tech & IA
AWS creció 37%, produjo US$16,600 millones de beneficio operativo y alcanzó una tasa anualizada de ingresos de US$169,000 millones. Amazon, sin embargo, terminó los últimos doce meses con US$7,600 millones de flujo de caja libre negativo.
Las dos cifras no se contradicen. Describen etapas diferentes de la misma operación.
Amazon está vendiendo más capacidad de nube, elevando el beneficio de AWS y asegurando compromisos futuros de clientes. Al mismo tiempo, está gastando en centros de datos, servidores, chips, memoria, redes, sistemas eléctricos y otras instalaciones a una velocidad superior a la generación de efectivo de todo el grupo.
La pregunta ya no es si AWS puede monetizar la inteligencia artificial. Los resultados muestran que existe demanda y que Amazon puede cobrar directamente por el cómputo que construye. La pregunta es más exigente: ¿puede el crecimiento de AWS financiar una expansión de infraestructura que elevará el capex de Amazon hasta aproximadamente US$220,000 millones durante 2026?
La respuesta todavía no está disponible.
Amazon reportó US$200,600 millones de ingresos durante el segundo trimestre de 2026, un crecimiento interanual de 20%. El beneficio operativo consolidado subió 43%, desde US$19,200 millones hasta US$27,500 millones.
Dentro de ese resultado, AWS produjo US$42,200 millones de ingresos, frente a aproximadamente US$30,900 millones un año antes. Su beneficio operativo aumentó desde US$10,200 millones hasta US$16,600 millones.
Esto implica que AWS obtuvo un margen operativo cercano al 39.3%. Aunque representó alrededor de 21% de los ingresos consolidados de Amazon, aportó aproximadamente 60% de su beneficio operativo.
AWS no solamente está creciendo. Está convirtiéndose en una fuente desproporcionadamente importante de rentabilidad para toda la compañía.
El crecimiento interanual de 37% fue el más elevado de AWS en 18 trimestres. También superó ampliamente el ritmo de expansión del comercio electrónico y de las demás operaciones de Amazon.
Andy Jassy, presidente ejecutivo de la compañía, aseguró que tanto el negocio de inteligencia artificial de AWS como el negocio de chips diseñados por Amazon superaron individualmente una tasa anualizada de ingresos de US$25,000 millones. La empresa también señaló que Bedrock, su plataforma para acceder y desarrollar aplicaciones con diferentes modelos de IA, incorporó más clientes durante los últimos seis meses que durante sus primeros dos años.
Estas cifras respaldan una parte importante de la estrategia: Amazon construye capacidad que puede vender directamente a terceros.
Una empresa puede contratar instancias de AWS para almacenar información, entrenar modelos, ejecutar inferencias, desplegar agentes, consultar bases de datos o administrar aplicaciones. Amazon cobra por ese consumo y puede ampliar posteriormente la relación mediante Bedrock, Trainium, Graviton, servicios de datos, seguridad, observabilidad y herramientas para desarrolladores.
Ese modelo proporciona una ruta de monetización más visible que la de una empresa que utiliza la infraestructura exclusivamente para mejorar productos internos.
Meta, por ejemplo, puede utilizar inteligencia artificial para aumentar la relevancia de sus anuncios, mejorar recomendaciones y desarrollar asistentes. El retorno económico puede ser real, pero resulta más difícil determinar qué parte de los ingresos publicitarios adicionales procede de cada dólar invertido en servidores.
AWS funciona de manera diferente. Amazon puede construir una unidad adicional de capacidad y alquilarla a clientes externos. El cómputo se transforma en un servicio facturable.
Esta ventaja, sin embargo, no significa que la transformación sea inmediata ni que cada centro de datos alcance rápidamente su rendimiento esperado.
El flujo operativo de Amazon aumentó 33% y llegó a US$161,400 millones durante los doce meses terminados el 30 de junio de 2026. Esa cifra demuestra que la empresa conserva una capacidad extraordinaria para generar efectivo mediante sus operaciones.
El problema aparece después de considerar las inversiones físicas.
Durante ese mismo periodo, Amazon realizó compras de propiedades y equipos por US$173,028 millones. Después de incorporar US$4,021 millones procedentes de ventas de activos e incentivos, la inversión neta utilizada en el cálculo de flujo libre fue de aproximadamente US$169,000 millones.
Al restar esa cantidad del flujo operativo, Amazon terminó con una salida de flujo de caja libre cercana a US$7,600 millones.
Un año antes, la situación era muy diferente. La compañía había producido US$121,100 millones de flujo operativo y conservado aproximadamente US$18,200 millones de flujo libre.
La variación entre ambos periodos no se debió a un deterioro del flujo operativo. Este aumentó en más de US$40,000 millones. La presión surgió porque las compras netas de propiedades y equipos crecieron mucho más rápido.
Amazon informó que estas compras aumentaron US$66,100 millones interanuales, principalmente como resultado de sus inversiones en inteligencia artificial.
Esta distinción es fundamental. Amazon no reportó una pérdida trimestral de flujo libre de US$7,600 millones. La cifra corresponde a los últimos doce meses y representa una medida no GAAP calculada por la compañía después de restar determinadas inversiones físicas al efectivo producido por las operaciones.
Tampoco significa que Amazon tenga solamente US$7,600 millones menos en sus cuentas bancarias. El flujo de caja libre mide generación y utilización de efectivo durante un periodo; no equivale al efectivo disponible en el balance.
La compañía elevó su previsión de capex en efectivo para 2026 desde aproximadamente US$200,000 millones hasta US$220,000 millones. El ajuste responde a la demanda de infraestructura, la ampliación de capacidad y el incremento de los precios de componentes como los chips de memoria.
No todo ese capital será destinado exclusivamente a inteligencia artificial.
Amazon también invierte en centros logísticos, sistemas de distribución, automatización, robots, semiconductores propios, servicios satelitales y otras instalaciones. Sin embargo, la empresa reconoce que la expansión de IA constituye el principal factor detrás del incremento reciente de las compras de propiedades y equipos.
El argumento de la dirección es que no está construyendo capacidad con la esperanza de encontrar compradores posteriormente. Amazon afirma que gran parte de la nueva infraestructura responde a demanda existente o a compromisos futuros.
La cartera de contratos de AWS aumentó hasta aproximadamente US$496,000 millones, desde US$364,000 millones durante el trimestre anterior. La compañía sostiene que una parte considerable de la capacidad prevista para 2027 ya está reservada y que observa compromisos importantes extendiéndose hasta 2028.
Ese dato ayuda a explicar por qué el mercado aceptó el aumento del capex con una reacción más favorable que la observada después de los resultados de Meta.
Amazon puede mostrar tres elementos que el mercado busca: crecimiento acelerado de AWS, expansión del beneficio operativo y compromisos contractuales de clientes. La inversión no se presenta solamente como una apuesta por productos futuros, sino como la respuesta a una demanda que ya está superando la capacidad disponible.
Esto reduce la incertidumbre comercial, pero no elimina el riesgo financiero.
Los contratos no garantizan que cada proyecto obtendrá el rendimiento esperado. Los centros de datos requieren terrenos, electricidad, refrigeración, servidores, redes y mantenimiento. Los chips pueden quedar tecnológicamente rezagados antes de completar su vida contable. Los precios de memoria pueden aumentar. Los clientes pueden optimizar su consumo o trasladar determinadas cargas hacia chips propios, competidores o infraestructura interna.
Amazon también deberá demostrar que el crecimiento de ingresos supera gradualmente el ritmo de crecimiento del capex.
La comparación con Microsoft resulta particularmente importante. Microsoft reportó crecimiento de 43% en Azure y conservó aproximadamente US$19,600 millones de flujo de caja libre trimestral, a pesar de invertir agresivamente en infraestructura.
Microsoft dispone de una estructura empresarial que permite monetizar el cómputo mediante Azure, Microsoft 365, seguridad, bases de datos, GitHub y Copilot. Parte de la inversión en infraestructura sostiene simultáneamente múltiples servicios de márgenes elevados.
Amazon también posee una plataforma diversificada, pero su expansión física está consumiendo efectivo a mayor velocidad. AWS genera beneficios operativos extraordinarios, mientras el grupo completo debe financiar centros de datos, comercio electrónico, logística, robótica y otras iniciativas intensivas en capital.
Meta presentó otra configuración. Su flujo operativo trimestral alcanzó US$31,860 millones, pero el flujo libre quedó reducido a US$784 millones después de US$31,080 millones de capex y pagos principales de arrendamientos financieros.
Meta utiliza la mayor parte del cómputo dentro de sus propios productos. La IA puede mejorar la publicidad y elevar el uso de sus plataformas, pero no existe una división equivalente a AWS o Azure que alquile sistemáticamente la capacidad a clientes externos.
Alphabet ocupa una posición intermedia. Google Cloud permite vender infraestructura, pero la compañía también utiliza grandes cantidades de cómputo dentro de Search, YouTube, Gemini y otros productos. Su crecimiento de nube demuestra capacidad de monetización, mientras el aumento del capex presiona el efectivo consolidado.
Las cuatro compañías están construyendo infraestructura de IA, pero cada dólar de capex sigue una ruta económica diferente.
Microsoft puede distribuirlo entre nube, software y servicios empresariales. Amazon puede venderlo mediante AWS y utilizarlo en sus operaciones comerciales. Alphabet combina nube con productos internos. Meta depende principalmente de mejoras publicitarias y de negocios que todavía deben alcanzar escala.
Por eso no basta con comparar cuánto invierte cada empresa. Es necesario determinar qué parte del cómputo puede venderse, cuánto tarda en comenzar a producir ingresos, qué margen genera y cuánto efectivo queda después de financiar la siguiente fase de construcción.
El beneficio neto de Amazon también requiere una lectura cuidadosa.
La compañía informó US$62,600 millones de beneficio neto durante el trimestre, frente a US$18,200 millones un año antes. A primera vista, podría parecer que la expansión de IA ya produjo un salto histórico en la rentabilidad.
Sin embargo, el resultado incluye US$53,400 millones de ingresos no operativos antes de impuestos, procedentes principalmente de la revalorización de las inversiones de Amazon en Anthropic.
Esa ganancia es contable. Refleja un aumento estimado en el valor de la participación, no una transferencia equivalente de efectivo hacia Amazon.
Por tanto, no debe utilizarse como evidencia de que AWS produjo US$62,600 millones de beneficio ni de que Anthropic pagó esa cantidad a la compañía. El indicador más útil para evaluar las operaciones sigue siendo el beneficio operativo consolidado de US$27,500 millones y, dentro de este, los US$16,600 millones aportados por AWS.
La revalorización de Anthropic revela, no obstante, otra dimensión de la estrategia.
Amazon no solamente vende infraestructura a desarrolladores de modelos. También invierte en una de las principales empresas del sector, suministra capacidad mediante AWS y promueve sus chips Trainium como alternativa a los aceleradores de NVIDIA.
Anthropic puede aumentar el valor de la inversión financiera de Amazon, comprar capacidad de AWS, utilizar Trainium y atraer clientes hacia Bedrock. Esa relación crea varias rutas económicas, pero también concentra riesgos: una parte del valor depende de que Anthropic mantenga crecimiento, competitividad y acceso suficiente a capital.
Durante los próximos trimestres, Amazon deberá demostrar cuatro cosas.
Primero, que AWS puede mantener un crecimiento elevado después de la incorporación de nueva capacidad. Un trimestre de 37% establece una señal potente, pero no garantiza que el ritmo sea sostenible.
Segundo, que el margen operativo de AWS puede permanecer cerca de 40% mientras aumentan los costos de energía, memoria, servidores y depreciación.
Tercero, que el flujo operativo consolidado continuará creciendo lo suficiente para absorber el capex sin depender indefinidamente de deuda o de otras fuentes de financiación.
Cuarto, que la infraestructura construida tiene una utilización alta y compromisos comerciales suficientemente largos para recuperar el capital antes de que los equipos necesiten ser reemplazados.
El mercado reaccionó favorablemente porque Amazon presentó una conexión relativamente clara entre gasto y demanda. AWS está creciendo, los clientes reservan capacidad y el beneficio operativo aumenta.
Pero la reacción bursátil no determina si la inversión terminará siendo rentable. Solamente refleja cómo los inversionistas interpretaron la información disponible en ese momento.
Amazon ha demostrado que puede vender el cómputo. Todavía debe demostrar que puede construirlo a esta escala sin mantener su flujo de caja libre en territorio negativo.
La nueva competencia de la inteligencia artificial no consiste únicamente en acumular chips, modelos y centros de datos. Consiste en convertir una infraestructura extraordinariamente costosa en ingresos recurrentes, beneficios operativos y, finalmente, efectivo disponible.
AWS ya ofrece una ruta hacia ese objetivo. Los próximos resultados mostrarán si esa ruta puede avanzar más rápido que la factura de construcción.